Historias que gusta escuchar una y otra vez

 

 

 

 

 

 

A pesar de ser ya casi toda una mujer me gusta dormirme mientras mi padre me cuenta sus grandes historias de cuando ejercía como camionero. La verdad que no ha sido una vida fácil, recuerdo a mi madre quedarse muchas noches llorando porque se tenía que marchar y no sabía cuánto tiempo, recuerdo con mucha tristeza haber pasado muchos días de reyes con muchos regalos todo lo que pedíamos pero sin lo más importante, su presencia. Nunca olvidaré las noches que lo esperaba tras la puerta deseando que esa noche me contara todo lo que había vivido en otro de sus viajes, me encantaba porque igual que ahora me lo contara como si de un cuento se tratara y él fuera el protagonista, que sin duda lo era. Claro hoy en día cada vez que mi padre cuenta sus historias algunos de sus compañeros de profesión cuando los invita a una barbacoa, compañeros que en la actualidad siguen trabajando, se quedan atónitos ya que se dan cuenta que para ellos esas vivencias son puros cuentos y que lo viven de una manera muy diferente.

Claro mi padre en esos tiempos viajaba hasta el extranjero, las nóminas que traía eran muy altas nada que ver con lo que ganan ahora,  además tenía unas muy buenas condiciones laborales. Seguro que más de uno de vosotros lo sabéis que los camioneros entonces ganaban mucho más dinero del que puedan ganar ahora, claro sus compañeros le dicen, ¡Antonio seguro que antes no tenías que ir en busca de piezas desguace para arreglar tu camión! A lo que mi padre responde con un sí rotundo, según cuenta si de algo está orgulloso es de haber mantenido su camión impoluto hasta el último momento y recurriendo a desguaces de camiones cada vez que lo necesitaba. De hecho cuando vendió el camión lo hizo en muy b buenas condiciones, cuando el nuevo comprador lo vio le agradeció que no le mintiera al asegurarle que llevaba piezas de segunda mano y que nunca le habían dado problemas.

En definitiva yo con lo que me quedo es con las historias que me contaba y que me sigue contando, que aunque me las sepa de memoria para mí tienen el mayor de los significados, recuperar el tiempo perdido que no tuvimos cuando yo tan solo era una niña pequeña.

 

 

 

 

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